La mezquita de Selimiye, cumbre de la arquitectura otomana

mezquita de Selimiye

Situado en Edirne encontramos uno de los ejemplos más importantes de la arquitectura otomana. Es más, según muchos expertos, este ejemplo sería la obra cumbre de este estilo, irrepetible e inigualable, algo que al contemplar su evidente belleza no parece nada descabellado. Se trata de la mezquita de Selimiye, y visitarla se convertirá en una experiencia llena de sensaciones mágicas.

Construida en 1568, tardaría aproximadamente 7 años en estar terminada. Periodo de tiempo en el que más de 14.000 obreros se dispondrían a dotarla de formas atractivas valoradas en 500 millones de las monedas de aquel tiempo.

El maestro que hizo posible esta maravilla fue Sinan, un arquitecto otomano con bastante experiencia que contaba con 80 años en el momento de iniciar las obras de la mezquita. A pesar de que ya había realizado otras de gran importancia, lo cierto es que con la mezquita de Selimiye dio forma a su obra maestra, pues este lugar no tiene comparación con ningún otro templo islámico.

Su exterior llama considerablemente la atención del turista que queda completamente impresionado con los cuatro minaretes alzándose interminables hasta el cielo, y protegiendo a su vez tres balcones.
El edificio se emplaza en una superficie de más de 22.000 m2. Una parcela de grandes dimensiones de forma rectangular que encuentra en su centro el fastuoso edificio de aproximadamente 1620 m2.

Los minaretes antes mencionados cuentan con unos 84 metros, y a día de hoy, son los más altos de toda Turquía. Además, la particularidad de estos elementos reside en que están tan bien alienados que dependiendo de la perspectiva se funden en dos o tres ante nuestros ojos.

En su interior destaca el púlpito, una gran pieza de mármol con unos 25 escalones labrados en ella.

Cabe destacar que el edificio también contaba con cierta modernidad en el momento de su construcción; y es que teniendo en cuenta el frío invierno que suele asolar la ciudad, Sinan decidió acercar el agua caliente del hamam más cercano haciendo que pasara por el suelo. De esa forma la mezquita contaría ya en sus inicios con un particular sistema de calefacción.

Además, será necesario fijarse en la típica decoración otomana de las paredes y los techos, así como la pequeña fuente central marcada por la tradición anatoliana.

Podemos decir que esta mezquita es, a día de hoy, uno de los principales centros culturales y religiosos de toda Turquía, por lo que se hace totalmente imprescindible su visita si viajamos por la región.

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