La Catedral de la Santa Cruz, en el lago Van

Catedral de la Santa Cruz

El gigantesco lago Van, el más grande de Turquía, se encuentra al sur de Anatolia Oriental. En su interior hay cuatro islas; la segunda más grande es la isla de Akdamar, con sus altos acantilados de piedra caliza. Es famosa por albergar una impresionante iglesia armenia del siglo X, conocida como Catedral de la Santa Cruz.

La Iglesia fue diseñada por el arquitecto y obispo Manuel bajo supervisión del rey Gagik I; en realidad, también fue el arquitecto del palacio, que ya no existe. La iglesia se encuentra en un lugar prominente de la isla y es una impresionante obra arquitectónica y religiosa.

Está construida en roca volcánica o piedra tobácea de color rojo, que contrasta con las azules aguas del lago y las majestuosas montañas cubiertas de nieve en el fondo. Según el estilo constructivo de Armenia en aquella época, la estructura se asienta sobre una base rectangular en dos niveles.  Se cree que las piedras fueron traídas de Agznik, al norte de Diyarbakir.

La arquitectura es impresionante. La planta forma un trébol de cuatro lóbulos, y la parte central, de forma cuadrada, tiene una cúpula rodeada por cuatro nichos con semicúpulas. Tiene casi 15 metros de largo y 12 de ancho; la transición de la sala cuadrada a la cúpula se logra por medio de pechinas, y las paredes exteriores forman un polígono de 16 lados.

El cono piramidal de la parte superior recuerda los kumbet selyúcidas, conformando una estructura monumental que se eleva verticalmente más de 20 metros. Se cree que hubo una cruz de piedra en la parte superior del cono ya que una placa en la fachada sur informa acerca de una reparación en la cúpula a fines del siglo XIII.

Ocho ventanas en el tambor y dieciséis en la exedra y los nichos dejan entrar torrentes de luz natural dentro de la iglesia, y una de sus características más notables, es que éstos se reflejan en el exterior como cristales, creando un efecto arquitectónico impresionante a través de los relieves y colores de las piedras utilizadas en la construcción.

El exterior está decorado con sobre relieves: bajo el sol parecen esculturas, pero cuando está nublado se vuelven pálidos y desaparecen. Por eso esta iglesia es considerada un edificio de luz y se cree que el arquitecto estaba influenciado por el culto al sol pregonado por Zaratustra. Por otra parte, estos relieves han intrigado a los historiadores durante siglos: dan la vuelta a todo el edificio desde el suelo y se los puede agrupar en cuatro niveles con motivos diferentes; incluyen temas del Antiguo Testamento, y han llegado hasta nuestros días casi intactos, sin ningún tipo de trabajo de restauración.

Foto: vía Wikipedia

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Categorias: Islas de Turquía, Van



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