El misterio de las cerámicas de Iznik

Iznik

A orillas del lago Iznik, en la actual provincia de Bursa, existe una ciudad desde tiempos inmemoriales que fue capital de cuatro imperios: la antigua Bitinia, fundada por Antígono I alrededor del año 316 antes de nuestra era. Luego fue llamada Nicea o Niké, muy importante para el cristianismo ya que allí se realizaron dos importantes concilios que dictaron las leyes que llevan el nombre de la ciudad.

En la época romana fue la famosa Antigonia, próspera y de rica cultura. En 1331 adoptó su actual nombre, İznik, y se convirtió en un centro del arte en azulejos de fama mundial.

Tan importante llegó a ser la industria del azulejo en Iznik que, según se dice, todos los azulejos utilizados en Estambul fueron producidos aquí. El gran viajero Evliya Çelebi, que visitó Iznik en el siglo XVII, menciona más de 300 hornos de azulejos.  Las excavaciones revelaron que al principio los colores predominantes eran blanco y azul; el turquesa y el rojo se introdujeron en el siglo XVI. Los azulejos de Ianik llegaron a todo el mundo a través de la Isla de Rodas.

Estos azulejos eran admirados por su limpia base blanca y sus decorados realizados con una técnica única; además se componen de capas de cuarzo, arcilla y esmaltes, muy difíciles de unir y que transforman cada azulejo en una joya, pues está fabricado con una piedra semipreciosa: el cuarzo. Su estructura porosa es única, y sus colores tienen también los de las piedras preciosas como lapislázuli, turquesa, coral y esmeralda.

Sin embargo, a comienzos del siglo XX ya casi no se producían cerámicas en Iznik y en cambio sus habitantes estaban dedicados a la agricultura y la cría de gusanos de seda; se cree que fue porque Estambul demandaba menos azulejos, pero es un misterio por develar, ya que en el siglo XVI la producción de cerámicas estaban en su apogeo, con verdaderas obras maestras que se encuentran en los principales museos del mundo.

Para saberlo todo acerca de las cerámicas de Iznik, lo mejor es visitar la Fundación Iznik y el Centro de Investigación de la Cerámica, que actualmente se dedica a producir azulejos ¡con las mismas técnicas y calidad que en el siglo XVI!  Hoy en día se utilizan como un elemento arquitectónico en los edificios antiguos y modernos, elegidos por decoradores refinados y amantes del arte. Si la idea es llevar algo de recuerdo a casa, no hay dudas: una cerámica de Iznik será el mejor regalo.

Foto: Olivier Vuigner

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