La cascada Samandere y el caldero de las brujas

Samandere

Al oeste de la provincia de Duze, sobre el Mar Negro, y al sur de las montañas Abant, se forma un valle en cuyo fondo corre el río Samandere. Desde la parte inferior del valle hasta la cima de las colinas, la diferencia de altitud es de 1000 metros; las montañas están tapizadas de bosques, en el marco de una hermosa naturaleza.

Una carretera a través del bosque nos lleva hasta el lago; de hecho, las montañas Abant dan origen a muchos arroyos y cascadas, entre los cuales se encuentra la cascada Samandere, emblema de la región y del Mar Negro.

Samandere se encuentra a 22 Km. de Düzce, capital de la provincia, con la que está comunicada por carretera y, en verano, por agua a través del lago Abant. Es una ciudad de rica cultura, que conserva sus mejores tradiciones como las danzas folklóricas del Mar Negro que se acompañan con violines, tambores e instrumentos de viento.

También se puede disfrutar aquí de lo mejor de la cultura gastronómica del Mar Negro, en la cual se aprovechan todos los productos agrícolas como coles, frijoles y ortigas; las comidas muchas veces están relacionadas con ceremonias religiosas.

Pero hoy nos dedicaremos a la Cascada de Samandere o mejor dicho, al Monumento Natural Samandere, 10 ha. cubiertas de  rica vegetación intacta. Fue creado en 1988 y se encuentra a 26 Km. de la ciudad. Se trata de una formación geológica sorprendente: en un área de 500 metros a lo largo del río Samandere hay tres cascadas, varios árboles monumentales y una profunda hondonada conocida como Cadi Kazani: el caldero de las brujas.

Es que las cascadas y los grandes árboles imprimen gran fuerza al curso de las aguas, que estallando en espuma caen en la hondonada cuyo fondo está tapizado de arrecifes; así, el agua parece hervir, y de allí el nombre de caldero de las brujas.

Hay mucho para ver y hacer en este maravilloso espacio natural, como pasar un auténtico día de campo, aunque si prefieren algo más confortable, hay dos restaurantes al lado de la cascada. Si la idea es quedarse, hay un limpio albergue que permite pasar la noche. Los entusiastas de las caminatas encontrarán una carretera forestal ya que los arroyos y el entorno natural son ideales para largos paseos y safaris fotográficos.

Si llegan hasta la torre de vigilancia forestal con sus binoculares, tendrán espectaculares vistas de la Naturaleza, y se recomienda especialmente visitar este lugar en julio y agosto por la noche para disfrutar del cielo estrellado.

Es muy fácil llegar al Parque natural mediante el transporte público desde Düzce y las ciudades cercanas ya que hay transporte durante todo el verano. El último domingo de julio se realiza un impacta Festival de violines.

Foto: Saim Günaydın

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Categorias: Naturaleza en Turquia



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