Niobe, la piedra que llora

Roca de Niobe

En la provincia de Manisa, en la región turca del Egeo, se encuentran las Montañas Sipilo, actualmente declaradas Parque Nacional. Se elevan a mitad de camino entre Izmir y Manisa, y son contiguas al macizo de Yamanlar, en realidad un volcán extinguido con un lago en el cráter.

Aquí se encuentra el que se considera el monumento más antiguo del mundo: la piedra de Niobe, la roca que llora, que ha sobrevivido casi sobrenaturalmente más de tres mil años.

Según la leyenda Niobe fue la primera mujer, cuyos descendientes poblaron Grecia. El antiguo escritor griego Pausanias situaba este monumento en el interior, detrás de Esmirna, la actual Izmir. Pausanias fue un médico que alrededor del año 150 escribió una increíblemente detallada guía de 10 volúmenes acerca de todo lo que los romanos debían ver en la antigua Grecia.

Realmente los montes Sipilo son un cúmulo de maravillas naturales y curiosidades arqueológicas. Una formación geológica parece un trono; aquí según la leyenda, Pélope, hijo de Tántalo, se sentó para dirigir su reino.  Está sobre un barranco con una grieta de la cual también se dice que brotó agua e inundó la ciudad de Tántalo. La otra cara del acantilado es una magnífica talla de la edad del Bronce conocida localmente como Cibeles, de los siglos XIV o XIII antes de Cristo, la primera imagen de una diosa madre jamás creada.

Muy cerca se encuentra una tumba excavada en la roca que se cree que es el lugar del último descanso de Tántalo, y dos impactantes lagos: Tántalo y Saloe, actualmente seco, bajo el cual se supone que está la ciudad perdida de Tantalis y, quizás, la fuente inspiración para la Atlántida de Platón.

La roca de Niobe es impresionante; de hecho es una roca natural, pero de lejos parece claramente la silueta de una mujer abatida y llorando. Ha sido esculpida por los elementos con tanta precisión que con frecuencia los escritores antiguos se referían a ésta como un monumento.  Interesará al viajero conocer el drama de Niobe: esposa de Anfión con quien tuvo doce o catorce hijos según algunas versiones.

Orgullosa, se jactó ante la diosa Leto, que sólo había tenido una pareja de gemelos: Apolo y Artemisa. Según la leyenda, ante este insulto Zeus enfureció y ordenó a Apolo matar a todos los hijos varones, y Artemisa a todas las hijas mujeres de Niobe con flechas envenenadas.  Anfion se suicidó y Niobe, devastada, huyó a los montes Sipilo donde Zeus, en un acto de misericordia, la transformó en piedra.

La piedra de Niobe muchas veces fue confundida con la escultura de Cibeles, pero actualmente el lugar se encuentra señalizado y es uno de los grandes orgullos locales.

Foto: Wikimedia

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