La monumental iglesia de Santa Sofía en Estambul

Iglesia de Santa Sofia

Entrar en Hagia Sophia produce un sentimiento estremecedor, ya que en medio de su esplendor tiene algo de galería de sombras del pasado que se filtran a través de la luz ámbar que refleja su gigantesca cúpula.  Visible desde varios kilómetros de distancia a través del Mar de Mármara, Hagia Sophia de Estambul es un gigante con sus contrafuertes y minaretes, un verdadero choque de culturas ya que su nombre en griego significa «Santa Sabiduría».

Esta compleja e increíble estructura de piedra, mármol, mosaicos y pinturas se construyó sobre una pequeña basílica del mismo nombre; es una creación del emperador Justiniano como una metáfora de sí mismo ya que se levantó desde su origen humilde para gobernar durante treinta y ocho años el gigantesco imperio de Bizancio.

Hagia Sophia se terminó de construir en 537 y fue la obra arquitectónica culminante de este emperador; hasta el siglo XV no se construyó otra tan grande.

Cuatro hectáreas de cubos de cristal de oro, millones de ellos tachonando el interior para formar un dosel brillante, cada uno fijado en un ángulo ligeramente diferente a fin de reflejar el parpadeo de las velas y lámparas de aceite que iluminaban las ceremonias nocturnas; cuarenta mil libras de plata incrustada en el santuario; columnas de pórfido, mármol verde y morado, coronadas por capiteles tallados con tal delicadeza que parecen de encaje; bloques de mármol de Egipto e Italia cubriendo las paredes…

Y luego está la sorprendente cúpula, que dibuja una curva de 110 pies de este a oeste y se levanta 180 metros sobre el suelo de mármol. El historiador Procopio, en el siglo VI, dijo que Hagia Sophia parecía suspendida del cielo por cadenas de oro.

Los magníficos mosaicos figurativos fueron colocados en el siglo IX, ya que Theodora, la esposa de Justiniano, y otras personas, se oponían a la veneración de imágenes. Representan desde ángeles estilizados a emperadores y emperatrices, así como una representación de un Cristo que todo lo ve de la cúpula, cubriendo casi toda la historia de Bizancio, desde 537 hasta el siglo XIV.

Durante más de 900 años, Santa Sofía fue el edificio más importante en el mundo cristiano oriental: la sede del patriarca ortodoxo y el templo central de los emperadores bizantinos. Era visitada por peregrinos de todo el mundo cristiano oriental para ver sus iconos, que se creía que eran milagrosos, y su incomparable colección de reliquias sagradas.

En el siglo XV Bizancio fue ocupada por el imperio otomano, bajo el reinado de Mehmet II, un admirador de la cultura europea que declaró que Hagia Sophia debía ser protegida y la convirtió en una mezquita, sin embargo mantuvo los mejores mosaicos y las imágenes cristianas.

En 1934, el primer presidente de Turquía, Kemal Ataturk, declaró a Hagia Sophia un monumento para toda la Humanidad.  Así este templo monumental de mil quinientos años de antigüedad es actualmente un símbolo nacional, orgullo de la nación turca y estremecedor testimonio de la historia.

Hoy, cualquier guía de Turquía os la incluirá entre esas visitas ineludibles que hay que hacer en el país

Foto: Wiki Commons

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