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El Mausoleo de Antíoco I en Nemrut Daği

En el Nemrut Daği está el santuario de Antíoco, tras un ascenso a pie de 20 minutos disfrutando el hermoso paisaje del inmenso desierto con montañas que en otros tiempos, cuando era conocida como el reino de Comagene, era un valle fértil cubierto de bosques.

Este sitio ubicado en el Monte Nemrut, designado Patrimonio de la Humanidad en 1987, se construyó a fines del Imperio selyúcida y y comienzos de la dominación persa; esta dualidad entre helenos y mesopotámicos se ve reflejada en los bajorrelieves que se encontraron en el santuario, ya que Antíoco I se  vanagloriaba de ser descendiente del gran Darío I por parte de su padre y de Alejandro Magno por parte de su madre.

No se sabe realmente si es cierto, pero su enorme ego se ve plasmado en este mausoleo. Se puede decir que es un hierotesion o monumento de culto a los dioses y al mismo rey.

Fue descubierto en el año 188; las excavaciones empezaron en 1953 pero fueron abandonadas luego de cinco años de buscar infructuosamente la tumba de Antíoco I; en realidad, este mausoleo todavía sigue intacto.

Lo primero que llama la atención es el túmulo construido en bloques de piedra machacados, forma un cono de 150 metros de diámetro y 50 de alto. Este cono está rodeado por 3 terrazas, al este, oeste y norte, aunque esta última desapareció, aún quedan unas impresionantes estatuas de un águila y un león.  Esta terraza llegaba a la vía sagrada por la cual arribaban las procesiones.

Las otras puertas son simétricas y tienen la misma estructura: una fila de 9 colosos frente a una explanada de adoquines utilizada para el culto que está adornada con una serie de piedras puestas como de pie conocidas como ortostatos.

Los colosos tienen 9 metros de alto, están sentados y representan de izquierda a derecha a los dioses  Apolo, Tique (diosa de la fortuna),  Zeus,  Antíoco (estratégicamente ubicado a la izquierda del Dios de los Dioses) y Hércules. A los lados de cada grupo están el águila y el león.

Los ortostatos, que están sobre las terrazas, representan al rey y a sus célebres ancestros en compañía de los dioses. Los rostros tienen un realismo propio del arte helénico pero el hieratismo de los cuerpos recuerda más al arte iraní o egipcio o, se cree, con elementos provenientes del arte hitita.

La terraza del oeste es muy atractiva, por diversos terremotos las cabezas de los colosos están en el piso por lo que la sensación es completamente distinta a la de la otra terraza.

Foto: Ministerio de Cultura de Turquia