Estambul, las cisternas y el hipódromo

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El palacio Yerebatan Sarayi, en Yerebatan, es un magnifico aljibe, de ciento cuarenta metros de largo y setenta de ancho, construido en la época bizantina; posee trescientas treinta y seis columnas de ocho metros de altura que se refleja en el agua dando la sensación de que está sumergido, de ahí su nombre en turco.

Data del siglo VI, tiempos del emperador Justiniano y está considerada como la mayor cisterna de Estambul. Fue utilizada por los otomanos para abastecer de agua al palacio de Topkapi y en el siglo XIX el lado sudoeste fue tapado y dejado abandonado.

Es una de las visitas más curiosas de la ciudad y que debería incluirse en todos los viajes a Estambul. Para visitarla se debe atravesar un portón de cemento; el lugar  está casi en penumbras,  es fresco, húmedo y un incesante goteo sobre el agua lo que le da un ambiente de ensueño, mágico.

Las columnas centrales están labradas con ojos de pavo real llenos de lágrimas en memoria del dolor de los esclavos que fallecieron durante la construcción del edificio. Llegando al fondo de la cisterna encontrará dos gigantescas cabezas de Medusa que provienen de un templo clásico.

La otra cisterna bizantina de Estambul es Binbirdirek, está cercana al antiguo hipódromo. Tiene 224 columnas sumergidas en el agua y su interior también es mágico.

El antiguo hipódromo romano, At Meydani , es un edificio del que solo queda una enorme plaza rectangular con obeliscos. Pero al llegar, trate de imaginar las increíbles justas que se realizaban allí ya que fue el escenario de los principales núcleos de la vida política, para ayudar a la imaginación recuerde la película Ben-Hur. Su construcción fue iniciada por Septimio Severo en el año 203, poco después de arrasar la ciudad porque las carreras eran el espectáculo favorito del pueblo.

Durante el siglo IV fue ampliado hasta la basílica de Santa Sofía. La tribuna del lado este se comunicaba con el Gran Palacio Bucoleon y estaba adornada con caballos de bronce que fueron saqueados durante las cruzadas en 1204. Bajo las gradas se ubicaban las cuadras y las casas de los aurigas o conductores de las cuadrigas y un importante mercado.

En la pista solo quedan 3 de los monumentos que la embellecían, al sur la columna de Constantino u obelisco de cantería “Örme Direk”, mide 32 metros de alto. El segundo monumento es la columna serpentina o Yilanli Sütun, compuesta por 3 serpientes entrelazadas traídas del templo de Apolo en Delfos. El tercer monumento es el obelisco de Teodosio “Dilikitaş” que llegó de Egipto a Estambul en el año 390.

Foto: Wiki Commons

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