Tlos, la ciudad de Belerofonte

A 37 kilómetros de Fethiye por la carretera que conduce a Antalya está el poblado de Tlos, una acrópolis asentada en una colina en una de las márgenes de un río custodiada por la cima casi azul del Ak Dağlari a dos mil metros de altura.   A sus pies las ruinas de una ciudad se descubren entre los álamos y olivos. Es una postal casi romántica, ya que se forma un bosque con el musgo y las plantas silvestres que crecen entre los árboles y las ruinas.

Durante el siglo II fue una de las más importantes de Licia. En la época bizantina fue un obispado; se calcula que Tlos tiene cerca de 4000 años de edad.

Unos de los sitios más interesantes es la ciudadela otomana, que se fundó sobre la antigua acrópolis y las murallas bizantinas que son un balcón a las plantaciones de maíz y anís que se cultivan en el valle. La fortaleza fue construida por el “sangriento Ali” o Kanli Ali, que le agrega esplendor a las otras ruinas romanas y bizantinas.

Subiendo por la colina, encontrará hacia la derecha unas tumbas rupestres, cavadas en el acantilado, que se ven como pequeñas fachadas de casas de estilo licio. Si bien no es fácil llegar, es bueno intentarlo porque en estas tumbas se puede entrar, se conservan muy bien bajorrelieves de cabezas de animales que protegen el lugar y una hermosa representación de Belerofonte montado en Pegaso, listo para matar a la quimera. Este semi dios fue muy famoso en la cultura licia y los habitantes de Tlos decían ser sus descendientes.

En el valle, hacia la derecha, estaba el estadio del que todavía se pueden ver algunas de las líneas de las gradas. Cerca encontrará una edificación de 150 metros de largo y 3 naves con 2 niveles de la que los arqueólogos todavía discuten sobre su función.

Sobre la carretera se yergue la gran basílica bizantina, cubierta por una vegetación espesa que llega hasta el ágora cercana. Al sur, detrás de la basílica están las termas, uno de los lugares más bonitos, con grandes piedras, bóvedas y ventanas abiertas en el techo y en las paredes.

Hacia el este, del otro lado de la carretera está el teatro, también ganado por la vegetación, se pueden ver las gradas y las bóvedas de contención. Al subir al punto más alto de la cávea se descubre un hermoso paisaje de la acrópolis.

Foto: Wiki Commons

Imprimir

Categorias: Pequeños pueblos de Turquía



Deja tu comentario