Manisa, la ciudad en la montaña Sipilo

Manisa

A 33 kilómetros de Izmir encontramos Manisa, una ciudad moderna cuyo pasado se remonta al siglo XIV d.C.  El centro de la ciudad está coronado por la hermosa plaza Muradiye Meydani, en las faldas de la colina de Sandik y custodiada por estatua de bronce del sultán Murat III.

A su alrededor se extiende un hermoso parque con palmeras y las principales mezquitas de ladrillos color rosa y mármol blanco,  y el Museo que está instalado en dos edificios: el extraordinario de una medersa y en un antiguo hospital, construido por el arquitecto Sainan. Los temas del museo se dividen entre los dos edificios, la parte etnográfica está en la medersa y la arqueológica en el imaret u hospital. Lo más atractivo de esta sección son los mosaicos encontrados en Sardis.

Subiendo por la plaza, se llega a las casas de colores de la medina, que se asoman sobre la ladera de la colina, gobernadas por las ruinas bizantinas de la cima. Al fondo de un patio descubrimos la mezquita de Ulu Camii del año 1366. Al lado instalaron un café bajo la sombra de los pinos, ideal para ver toda la ciudad desde lo alto. Y después del descanso continuar subiendo hasta la ciudadela escondida entre el pinar.

Descubre la paz de la mezquita Muradiye Camii, que se nota al atravesar las delicadas columnas que sostienen la entrada.

La mezquita del Sultán, del siglo XVI, fue construida para Ayse, madre de Suleyman el Magnífico. En su honor en marzo se festeja el festival de Mesir Macunu, que es una especie de caramelo picante, con propiedades curativas y de rejuvenecimiento.

Y en Septiembre se celebra el festival de la vendimia, festejando el recorrido de las frutas desde los cultivos hasta las bodegas. Las uvas se exportan desde el puerto de Izmir, pasas o para hacer vinos.

Durante la época otomana, los hijos de la nobleza se educaban en la ciudad por lo que se comparte el título de ciudad real con Amasya y Trebisona.

Para un toque verde y fresco está el Parque Nacional de la Montaña Sípilo. En primavera el aroma de las flores invade el lugar; las más abundantes son los tulipanes silvestres mejor conocidos como Anemon. Se puede acampar o hacer montañismo. No se vaya sin visitar Niobe, la montaña que llora,  y las cavernas de la diosa Cybele.

Para disfrutar una vista panorámica de Manisa, recorra la autopista que la une con Esmirna.

Foto: Wiki Commons

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