Urfa, el Monte Nemrut y las cavernas patriarcales

Urfa

Urfa es un lugar cargado de historia, a orillas del río  Tigris.  Durante la época de Alejandro Magno se llamaba Edsa; luego, en el siglo XI,  fue territorio selyúcida y entre los años 1098 y 1146 fue parte del imperio otomano y adquirió el nombre de Ruha. Solamente comenzó a llamarse Urfa después de las cruzadas.

Es una ciudad completamente protegida; por tres lados está rodeada por un profundo foso, mientras que el cuarto está custodiado por un acantilado. Según cuentan algunos relatos, es la ciudad natal de Abraham, uno de los cinco patriarcas, que, se cree, nació dentro en una caverna que se conocía como Halil Ibrahim donde hay una fuente natural de agua que se considera sagrada. Actualmente, la caverna es conocida por el nombre del patriarca.

La caverna del patriarca Job, Hazreti Eyup, está a 6 kilómetros de Urfa. Dicen que en esta caverna que a la que se baja por cinco escalones, es donde el patriarca cumplió su penitencia de siete años.

Un hermoso lugar para visitar es Balilkligol, el Lago de los Peces, donde habitan miles de carpas, que se consideran sagradas. Es alimentado por las aguas de los ríos Halil-ül Rahman y Ayn-el Zeliha y está cuidado por las mezquitas de que llevan los nombres de estos ríos.

Hacia el este, está Harran, situado en una llanura árida;  es un poblado de casitas de adobe con techos cónicos, que hacen recordar a las termiteras. En la antigüedad se llamaba Carhes y fue muy importante ya que es aquí donde se inició el culto a Sim, el dios de la Luna, una de las dos creencias más importantes de la Mesopotamia. Del gran templo consagrado al Dios, solo quedan ruinas.

En el monte Nemrut, durante el siglo IV, principio de la época helenística, nació la idea de Alejandro Magno de ser emperador universal y lograr helenizar el mundo; para conseguirlo obligó a los soldados romanos a casarse con las mujeres de la región, iniciando así la cultura heleno-persa.

En este monte está el templo funerario del rey Antioco I, que él mismo mandó a construir en su honor. En una de las cumbres más elevadas, a 2100 metros, se levanta una estructura circular de 50 metros de alto realizada con pequeñas piedras, como un santuario adornado con bloques de piedra;  también había estatuas colosales: sólo las cabezas medían 2 metros de alto.  Entre ellas se destacan la de Apolo, Heracles, Zeus y la del mismo Antioco.

Para algunos este monte es considerado la octava maravilla del mundo.

Foto: Wiki Commons

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