
El Baklava es uno de los grandes protagonistas de la mesa turca. A la hora de saborear un postre autóctono es casi una obligación probar esta delicia nacional, referente natural de la gastronomía de Turquía y de las zonas aledañas.
Presente también en la región de los Balcanes, en Oriente Medio y en Grecia, es un postre elaborado a partir de sucesivas capas de la delgada masa filo, que se intercalan con nueces picadas o pasta de nuez y bañada en miel. Hasta aquí la receta original aunque también existen las variantes y así es como algunos incorporan otros productos, como es el caso de los pistachos, las semillas de sésamo o las semillas de amapola.
Puedes encontrar el Baklava en cualquier pastelería o “Tatlici” de Turquía pues es muy popular. Por lo general, se sirve acompañado de té o café, para cerrar una comida.

El sudeste de Turquía es una zona árida, calurosa y chata debido a que es la parte norte de la planicie siria. A diferencia del resto de Turquía, la región no es montañosa sino plana con una elevación de unos 600 metros. En ella se encuentran algunos ríos como el Tigris al este y el Eufrates al oeste.
A pesar de ser un territorio seco, la tierra es fértil si es irrigada y es por eso que el gobierno local invirtió mucho dinero en un proyecto titánico conocido como GAP (Southeast Anatolia Project) que provee de cientos de kilómetros de acueductos a esta parte del país permitiendo así la agricultura y el abastecimiento de electricidad. Los resultados fueron alentadores desde que las obras se pusieron en marcha pues entonces la región dejó de ser pobre para comenzar a crecer.
En tiempos bíblicos, el sudeste de Turquía era habitada por una mezcla de civilizaciones sin embargo en la actualidad la mayor parte de los turcos que allí viven son descendientes de kurdos.

Turquía es uno de los países europeos que más ha crecido en los últimos años en lo que hace al turismo. El boom comenzó hace algún tiempo y continúa en alza a pesar de la crisis. No sólo alcanza a Estambul sino a otras ciudades como es el caso de la bonita Bodrum.
Esta ciudad que además es un importante puerto marítimo palpita el crecimiento del turismo a través de un confiable termómetro: el de las ventas comerciales. Cada año más turistas llegan a esta parte del país bien dispuestos a disfrutar de sus monumentos y su costa pero con ganas de comprar y adquirir productos locales. Así es como parte de la fisonomía local ha mutado frente a la demanda.
Hasta hace poco tiempo las actividades comerciales de Bodrum se limitaban a la zona conocida como “çarsi” (mercado). Eran una pocas calles situadas al sur y al este del edifico del correo local en donde los comerciantes se agrupaban y convivían en armonía, desde fabricantes de sandalias hasta artesanos y vendedores de vegetales y frutas.

Gran parte de Turquía está situada en una región volcánica y es por eso que allí abundan las termas naturales. De acuerdo al Ministerio de Turismo local, hay al menos diecisiete resorts termales y baños de barro en Turquía que ofrecen una propuesta exquisita y muy atractiva para quienes desean relajar el cuerpo y la mente bajo el efecto de las aguas naturales.
Uno de los más conocidos es Pamukkale, un importante centro de baños minerales que ofrece numerosas cascadas fuentes de agua que emergen de la tierra. Este lugar ha sido un spa desde la época de los romanos, cuando ellos fundaron la ciudad de Hierapolis. Aún hoy es posible apreciar la Piscina Sagrada del Templo de Apolo en donde es posible tomar un baño.
Otra alternativa está en Termal, Yalova, un resort de aguas naturales que se encuentra a una hora de ferry desde Estambul, atravesando el Mar de Mármara. Un corto viaje en taxi te depositará en este antiguo spa que es de la época romana y fue reconstruido por los sultanes otomanos. Cuenta con numerosas piscinas internas con aguas a diferentes temperaturas.

Hoy día Turquía se ha vuelto un destino muy popular y así es como ciudades como Estambul o la región de Capadoccia se vuelven foco de interés para los turistas del mundo entero.
Lo que pocos saben es que el país además invita al turismo alternativo con una serie de propuestas que están por fuera de los itinerarios más convencionales. Nadie olvidará a la vuelta de sus vuelos Estambul conocer la Mezquita Azul o las famosas chimeneas naturales pero además es posible vincularse con Turquía a través de excursiones y paseos diferentes y originales.
Si te gusta el automovilismo, puedes visitar el Parque de Estambul donde se corren algunas de las carreras más importantes del mundo, como es el caso del Gran Prix de Formula 1.

No es lo mismo viajar en enero que en agosto o septiembre. Antes de organizar un viaje a Turquía y reservar tus billetes de avión, lo mejor será mirar el almanaque para analizar cual es la mejor época para viajar dependiendo en parte de la región que queremos conocer.
El clima en Turquía varía de acuerdo a la región de la que hablemos. La región del Mármara presenta un clima cambiante de acuerdo a la época.
Los inviernos son fríos con temperaturas que pueden alcanzar los -16 grados centígrados mientras que los días de verano son cálidos con temperaturas que pueden llegar a los 40 grados centígrados. Es una región húmeda, con un promedio de un 73% de humedad y un nivel de lluvias de 668 mm por año.

Turquía está bañada de mares y océanos. Al norte del país se encuentra el Mar Negro aunque un pequeño mar interior es responsable de la frontera visible e invisible que separa a Europa de Asia, en ese punto del mapa preciso llamado Estambul.
Hablamos del Mar de Mármara, un mar interno que está situado entre los estrechos del Bósforo y los Dardanelos y ocupa una superficie de 11,350 kilómetros cuadrados. Tiene unos 280 kilómetros desde el noreste al sudoeste y un ancho de unos 80 kilómetros.
Su profundidad máxima alcanza los 1355 metros en una zona en la que se continúa bajo el agua una plataforma quebrada. Por esa razón, es una zona de terremotos.

El Museo Sadberk Hanim no es como cualquier otro museo de Estambul. A primers vista luce diferente, tal vez porque está emplazado en una residencia histórica de estilo otomano que tiene una vista privilegiada a la orilla del Bósforo.
Por otra parte, se trata del primer museo privado de la ciudad, una entidad que abrió sus puertas con la intención de exhibir la soberbia colección de arte de Sadberk Koc, la esposa del millonario Vehbi Koc. En la actualidad, es la Fundación de Vehbi Koc la encargada de velar por la integridad del museo.
La Mansión Azaryan es imponente y fue construida a finales del siglo XIX. En el año 1950 fue adquirida por la familia Koc, que la utilizaba como residencia de verano hasta que finalemtne en 1978 decidió transformarla en un museo. Para llevar adelante tal cometido, la casa debió ser restaurada. El proyecto estuvo a cargo de Sedat Hakki Eldem y demoró dos años.

A diferencia de algunos otros países europeos Turquía es un territorio rico en costas. Muchos mares se encuentran en esta parte del mundo, un abanico de opciones tanto para las actividades comerciales como para el turismo y los cruceros Mediterráneo occidental.
Al norte de Turquía se encuentra el Mar Negro, que llega a dos regiones: Marmara y Mar Negro. Estas aguas se conectan al Mar de Mármara a través del Estrecho del Bósforo que está al sudoeste del país. El Mar Negro es un mar interior que ocupa 420 mil kilómetros cuadrados llegando a los 2206 metros en sus zonas más profundas.
Su nombre responde al color de sus aguas y la vida acuática es bastante limitada debido a que una vez pasados los 200 metros el nivel de oxígeno es mínimo. Sin embargo, en este mar viven algunas especies de peces como el boquerón y la anchoa. Es uno de los mares más jóvenes del mundo pues hasta hace unos 8000 años era un enorme lago.

El circuito cultural de Estambul es muy amplio e incluye una gran cantidad de museos. Además de los más tradicionales como el Museo de Arqueología de Estambul o el Museo de Arte Turco Islámico, la ciudad ofrece un circuito alternativo encabezado por algunas instituciones que no son tan famosas.
Entre ellos, se destaca el Museo Asiyan, dedicado al poeta turco Tevfik Fikret (1867-1915). El mismo tiene lugar en la que fuera su residencia y en él se encuentran sus objetos personales. También hay una sala dedicada al poeta Nigar Hanim.
El Museo Turco de las Artes Caligráficas se encuentra en la Beyazid Medresse, una biblioteca municipal que fue transformada en museo en 1945. Es una institución de gran interés para ahondar en el arte de la escritura turca. Allí hay ejemplares de Koranes, diplomas y aparatos dedicados a la caligrafía y al arte de la escritura de los períodos Otomanos y Selyúcidas.